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EDULCORANTES NO CALÓRICOS: NO, NUNCA, NADA

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Porque el cuerpo no se engaña, y la evidencia ya no permite mirar para otro lado

Los edulcorantes no calóricos no son metabólicamente neutros. La evidencia científica los asocia con alteraciones de la microbiota intestinal, resistencia a la insulina, mayor riesgo cardiovascular y deterioro cognitivo.
 
El mito de lo “sin azúcar” que nos salió caro

En el consultorio lo escucho todos los días:


—“Doctora, dejé el azúcar, ahora tomo edulcorantes.”


Y lo dicen con orgullo, como si hubieran cruzado la meta.
Pero la bioquímica no se deja engañar por el marketing. Yo tampoco.

Durante años nos convencieron de que los edulcorantes eran la opción “saludable”: cero calorías, cero culpa. Hoy sabemos que fue una distorsión bioquímica sostenida por la industria.


El cuerpo sí paga el precio.


Cuando el cerebro detecta dulce… aunque no haya glucosa

Eritritol, xilitol, sucralosa, aspartamo, acesulfame-K: todos activan las mismas vías dopaminérgicas que el azúcar.

El cerebro percibe sabor dulce y anticipa glucosa.Pero la glucosa no llega.
Resultado:
- aumento del hambre
- antojos persistentes
- resistencia a la insulina
- disbiosis intestinal

Suez et al. (Nature, 2022) demostraron que la sucralosa y el aspartamo alteran la microbiota y empeoran la tolerancia a la glucosa, incluso en personas sanas.


Dulce engaño, amargas consecuencias

1. Riesgo cardiovascular

El eritritol, promovido como “natural”, se asoció a mayor riesgo de trombosis e infartos (Nature Medicine, 2023).

 La cohorte NutriNet-Santé (BMJ, 2022) halló mayor riesgo cardiovascular con edulcorantes artificiales.

 El xilitol se asoció a inflamación sistémica y mayor riesgo de ACV (Frontiers in Nutrition, 2023; Cleveland Clinic, 2024).


2. Edulcorantes, obesidad y resistencia a la insulina

Aunque no aporten calorías, los edulcorantes alteran la señalización de insulina y leptina, favoreciendo síndrome metabólico y aumento de grasa corporal.
Pepino et al. (Diabetes Care, 2013) y un ensayo clínico aleatorizado (2018) demostraron que la sucralosa reduce la sensibilidad a la insulina incluso en sujetos sanos.

El cuerpo percibe dulce, libera insulina y almacena grasa.


3. Impacto en microbiota, ánimo y conducta alimentaria

Ruiz-Ojeda et al. (Nutrients, 2019) describieron disbiosis inducida por sucralosa, con impacto en ansiedad y apetito.
Microorganisms (2022) confirmó alteraciones de glucosa e insulina tras diez semanas de consumo.
- Menos bacterias protectoras.
- Más ansiedad.
- Más antojos.


4. Edulcorantes no calóricos y deterioro cognitivo

El mayor consumo de edulcorantes (aspartamo, sacarina, acesulfame-K, eritritol, xilitol, sorbitol) se asoció con declive cognitivo acelerado (Neurology, 2025), especialmente en menores de 60 años y en personas con diabetes.
El “dulce sin azúcar” también cobra peaje al cerebro.


 
Ultraprocesados y edulcorantes: una mirada desde la salud pública

En los últimos años, incluso el debate en salud pública comenzó a cuestionar el rol de los ultraprocesados y sus aditivos.

Figuras como Robert F. Kennedy Jr. han señalado que estos productos:
- contienen ingredientes que no existen en una cocina real
- incluyen edulcorantes y aditivos diseñados para hiperestimular el paladar
- se asocian a obesidad, diabetes y enfermedad crónica

Más allá de nombres propios, el mensaje coincide con lo que vemos en clínica:
no es ideología, es biología.

 

El enfoque Orthomolecular (sin atajos)

La Medicina Orthomolecular no demoniza el placer; entiende la fisiología.
El problema no es la falta de edulcorantes, sino la estimulación crónica del sabor dulce sin energía real, sumada a desnutrición celular.

Plan clínico orientativo (reevaluar a 8–12 semanas):
- retiro progresivo de edulcorantes artificiales
- reeducación del paladar con dulzor real
- Prioridad a proteínas y grasas saludables
- corrección de micronutrientes clave (magnesio, zinc, cromo, triptófano)

Dulzor natural, sí.
Edulcorante artificial, no.
No existe una dosis segura de un engaño bioquímico.


 

A Mis Colegas: 

Si estás cansado de ver pacientes atrapados en el círculo:
edulcorante → ansiedad → disbiosis → más edulcorante,
Quizás sea momento de volver a la fisiología real y dejar de confiar en etiquetas.

 


📚 Referencias científicas:

  • Suez J, et al. Artificial sweeteners impact glucose tolerance via the microbiome. Nature. 2022.
    NutriNet-Santé Cohort. Artificial sweeteners and risk of cardiovascular disease. BMJ. 2022;378:e071204. doi:10.1136/bmj-2022-071204.
    Nature Medicine. Plasma erythritol and incident cardiovascular events. 2023.
    Frontiers in Nutrition. Xylitol, intestinal permeability and systemic inflammation. 2023.
    Cleveland Clinic. Comunicado de prensa – 6 junio 2024: “Sugar substitute linked to higher risk of heart attack and stroke” (xilitol).
    Pepino MY, et al. Sucralose affects glycemic and hormonal responses. Diabetes Care. 2013.
    Ensayo controlado aleatorizado (2018; Vol.108, N°3, p.485–491): la sucralosa disminuye la sensibilidad a la insulina en sujetos sanos.
    Ruiz-Ojeda TJ, et al. Nutrients. 2019: disbiosis por sucralosa, efectos en ansiedad/apetito.
    Microorganisms. 2022;10(2):434. doi:10.3390/microorganisms10020434: sucralosa 10 semanas, glucosa/insulina alteradas.
    Neurology. Oct 2025;105(7):e214023. Asociación entre edulcorantes (bajos/sin calorías) y deterioro cognitivo (8 años).

 

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